Terapia en hombros y cabeza basada en la osteopatía

La osteopatía es una ciencia muy desconocida para muchos, pero que puede traernos grandes beneficios en el tratamiento de lesiones, entre otras muchas cosas. Hoy, vamos a centrarnos en la función de la osteopatía en terapias centradas en dos zonas principalmente: los hombres y la cabeza.

La osteopatía en los hombros

Antes de comenzar, debemos aclarar que damos por sentado que se tienen ciertos conceptos sobre la osteopatía. Si no es así, os aconsejamos que hagáis click en este enlace para encontrar más información sobre esta disciplina médica poco conocida.

Aunque no son los responsables de los trastornos de la espalda, sino las víctimas, acusan todos los males y es lógico que los masajistas se centren en ellos, más que nada por exigencias de los clientes. Los hombros padecen los problemas de una cabeza eternamente basculada hacia delante, de una columna torcida, de un cuello en tensión continuada y hasta de un tórax poco desarrollado.

En la zona central de los hombros encontramos el meridiano que corresponde a la vesícula biliar, un poco más abajo el triple calentador y el de la vejiga a ambos lados de la columna vertebral. Actuando sobre la parte alta de los hombros aliviaremos las enfermedades invernales de las vías respiratorias, el estrés y el nerviosismo, mientras que si lo hacemos al nivel de los omóplatos mejoraremos el intestino delgado, los ovarios y hasta los pulmones. Por todo ello no es extraño que las personas sientan tanto alivio en general cuando les dan masajes en los hombros.

Manipulación

1. Presiona primeramente con la mano abierta sobre los músculos del hombro y posteriormente utiliza sólo los pulgares en la línea de los meridianos que pasan cerca de la columna vertebral.

2. Después utilizarás el codo para la misma zona, evitando presionar directamente en la columna y haciéndolo en el surco que deja al lado de sus vértebras. Deberás hacer un recorrido completo desde el cuello hasta el cóccix.

3. Ahora aliviarás la tensión del hombro utilizando los dedos de la mano con un leve giro y hasta podrás posteriormente apoyar la planta de los pies en su hombro.

Terapia en la zona de la cabeza y cervical

No es frecuente solicitar a un profesional que nos dé masajes o nos manipule la cabeza y eso que es la sede de la inteligencia, de la vista y el olfato, además de poseer zonas tan vitales como la nariz, la boca y los oídos. No es extraño pues que cuando se quiera matar a alguien rápidamente se busque la cabeza como blanco primario. Cruzada por multitud de meridianos y sumamente sensible por tanto a los desequilibrios corporales, las arrugas hacen presa en ella prematuramente, al menos si la comparamos con el resto del cuerpo. El sol, la lluvia, el viento y las emociones son otros elementos que contribuyen a martirizarla sin piedad día a día.

Por ella pasan los meridianos de la vejiga, el estómago y la vesícula biliar, y terminan nada menos que los vasos Gobernador y Concepción, así como el Triple Calentador. Con todo ello queda plenamente justificado que alguien, o nosotros mismos, nos demos un masaje en la cabeza.

Manipulación

1. Empieza con un ligero masaje en todo el cuero cabelludo, procurando no enganchar sus pelos con los dedos, finalizando con un ligero masaje en la nuca y ligeros tirones de pelos.

2. Le toca ahora a la sien y para ello emplea los pulgares en la línea central mientras que con los otros dedos sujetas las sienes.

3. Trabaja ahora un poco las orejas suavemente y concéntrate un poco en los dos lóbulos.

4. Los ojos son también una región agradecida para la relajación. Pinza ligeramente las cejas, presiona los huesos que están debajo y pon tu mano superficialmente sobre el globo ocular.

5. Para terminar, no te olvides de la barbilla, especialmente de su parte central, de la comisura de los labios y de la zona donde se articula la mandíbula. En todas ellas emplea la yema de los pulgares.…

El balance energético para quemar grasa

El balance energético es la relación entre la ingesta de energía a partir de los nutrientes, y su consumo, a través del gasto calórico. Esta relación puede estar en equilibrio, con lo cual la ganancia sería igual al gasto, y se mantendría el peso. Puede ser positiva, con una ingesta superior al gasto, lo cual llevaría a un aumento de peso, o negativa, con la reacción contraria, o sea consumir más energía de la que se ingiere, con la consecuente pérdida de peso.

Esquemáticamente lo expresaríamos de la siguiente forma:

En este gráfico los alimentos estarían divididos en carbohidratos (azúcares), proteínas (carnes o similares), y lípidos (grasas), con sus correspondientes aportes de energía (calorías). El gasto calórico lo representan los diferentes mecanismos de consumo de energía que lleva a cabo el organismo.

Dietas para perder peso

Este esquema es el fundamento de las dietas hipocalóricas. El razonamiento es sencillo: si se reduce el aporte de energía (calorías), limitando la ingesta de alimentos, y se incrementa el gasto con más actividad física, el peso debería bajar. El fundamento es lógico, y el razonamiento es válido, pero ha demostrado ser ineficiente en la mayoría de los casos, y esto se debe a que  simplifica el organismo a un comportamiento causa-efecto que está muy alejado de la realidad, y no toma en cuenta factores importantes de la fisiología que comienzan a manifestarse en cuanto estas dos estrategias se aplican.

Estos mecanismos están destinados a conservar esa energía a como dé lugar, saboteando los esfuerzos de quien aspire alcanzar esa meta. Sin embargo, no conviene desechar la importancia del equilibrio energético en el tema que tratamos, sino que debemos analizar todos los factores que influyen en sus variaciones para no llegar a conclusiones simplistas que hagan fracasar nuestros esfuerzos. Así que me basaré en esta balanza para guiarlo de la forma más sencilla posible a través de los complejos mecanismos fisiológicos que debemos tomar en cuenta a la hora de alcanzar su meta: adelgazar y mantener el peso ideal.

Cómo hacer para quemar grasa

Así pues, si lo que estamos buscando es bajar de peso o quemar grasa, podemos recurrir a algún quemador de grasa potente que contenga ingredientes naturales pero que sea realmente efectivo. Eso sí, no podemos descuidar otros aspectos muy importantes, como la dieta y el ejercicio regular. En cuanto a la dieta para perder peso, ya hemos repasado algunos aspectos básicos y profundizaremos en ellos a lo largo de otros artículos de este blog.

Como conclusión, podríamos decir que el balance energético es la relación entre las calorías que ingresan al organismo por medio de los alimentos, y las que se consumen a través de los diferentes mecanismos que componen el gasto calórico, que es todo lo que implica consumo de energía.…

Huevos, el alimento casi perfecto

Los huevos son un alimento tan importante desde el punto de vista nutricional, que son los que contienen la proporción más adecuada a nuestros requerimientos dietéticos con respecto a proteínas, grasas, minerales y vitaminas, además de ser hipocalóricos. La clara está formada por proteínas ricas en aminoácidos esenciales, y la yema contiene grasa, proteínas, vitaminas A y D, además de calcio, hierro y fósforo. Uno de los principales aportes del huevo es la colina, compuesto fundamental de los fosfolípidos que forman las membranas celulares, y también un precursor de la acetilcolina, un neurotransmisor de mucha importancia en el sistema nervioso central.

Si bien los huevos son el alimento ideal en muchos aspectos, tienen dos grandes inconvenientes. En primer lugar, su alto contenido de colesterol (en la yema), lo cual los ha convertido en el gran excluido de la mayoría de las dietas, en especial de aquellas que buscan evitar riesgos cardiovasculares. Y en segundo lugar, su alto contenido de colina, ya que si bien esta vitamina cumple importantes funciones en el organismo, su exceso se ha relacionado, al igual que la carnitina, con un aumento de la TMAO, aquella sustancia implicada en forma directa con la formación de placas de colesterol en las arterias. De manera que según estudios recientes, la relación entre el alto consumo de huevos en la dieta y las enfermedades cardiovasculares no dependería solo del colesterol, sino también del efecto de la flora intestinal sobre estas sustancias. Recordemos también que la formación de TMAO estaría relacionada con una dieta muy rica en carnes, y ahora sabemos, también en huevos.

Así que, al igual que con la carne, nos encontramos en una situación contradictoria, en que no sabemos si debemos incluirlo en la dieta o evitarlo. En general, se recomienda no consumir más de 4 ó 5 por semana, pero al sacar la cuenta debe considerar que este alimento está presente en numerosas recetas. Sin embargo, debe ser evitado por personas que padezcan enfermedades hepáticas, cálculos en la vesícula, y por supuesto, por quienes sean alérgicos. Aquellos que sufran de colesterol alto o enfermedades cardiovasculares pueden conversar con su médico acerca de la conveniencia de incluirlo en su dieta, y en qué cantidad.

Los huevos contienen todos los nutrientes requeridos en la proporción ideal, y son bajos en calorías, pero su consumo excesivo se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares. En condiciones de salud normal se recomiendan cuatro o cinco a la semana.

Aprender a leer las etiquetas nutricionales

Cuando hablamos de la alimentación ideal es probable que nos venga a la mente la imagen de la comida casera elaborada con ingredientes naturales. Y si bien esto sería lo más recomendable, no siempre resulta posible. En el ajetreo de la vida diaria, no es difícil que nos veamos obligados a emplear algún que otro alimento de origen industrial.

En estos casos es importante leer la etiqueta del producto en cuestión, porque eso nos permitirá saber qué es lo que estamos comiendo con exactitud. Lo más sencillo, y lo que la mayoría de las personas ya hacen, es precisar la fecha de caducidad y los ingredientes. Entre estos últimos, además de descartar aquellos que puedan producir alergias (lo cual sería muy específico para cada persona), también hay que tomar en cuenta la presencia de grasas hidrogenadas (trans), cuyos efectos perjudiciales y sobre el aumento de peso ya han sido detallados, los azúcares o jarabes ricos en fructosa, por su inducción a los aumentos bruscos de insulina, y la sal, por su influencia sobre la retención de líquido. Además de esto, es conveniente conocer los preservantes y aditivos químicos que ingerimos con el fin de evitar su consumo excesivo.

Una vez determinados cuáles son los ingredientes, la etiqueta de cualquier producto también nos aporta información sobre sus características nutricionales.…